FINAL 509/02/2018

Blanca no puede parar de llorar junto al peluchito de su cama, se siente confusa, miles de ideas navegan por su cabeza. “¿Habrá renunciado Carlos ir a Francia sólo por mí? ¿Lo habrá hecho sólo por sus celos? ¿Por qué no me puedo ir con mis amigas?” se decía Blanca a sí misma, incluso se le había pasado por la cabeza la idea de que Carlos en realidad no la quería, “pero que cosas tienes Blanca, claro que Carlos te quiere” y con esta idea rondando en su cabeza se quedó dormida entre los cojines mojados por las lágrimas.

Al día siguiente Blanca no se sentía muy bien, pero aún así se levantó, se preparó y al llegar al instituto lo primero que hizo fue ir a hablar con la profesora de Francés, el hecho de que Carlos desaprovechara esa oportunidad por ella la hacía sentir mal.

Buenos días profe- comenzó Blanca, estaba nerviosa, muy nerviosa, en realidad no sabía que decir.

Buenos días Blanca, ¿qué te trae por aquí?- comentó la profesora, alegre.

Bueno…, esque… a ver…- titubeó

Vamos Blanca por favor, vete al grano, tengo que ir a dar clase- dijo con un tono más borde esta vez.

A ver, el otro día Carlos te llamó diciéndote que ya no quería ir al intercambio con Francia ¿recuerdas?-

- respondió cortante.

Resulta que no quiere ir por mi culpa, y ahora me siento mal, necesito que convenzas a Carlos de que no rechace esta oportunidad por favor- paró un segundo pensativa, y prosiguió – el hecho es que de repente Carlos, se volvió muy celoso el otro día, al saber que al no poder ir conmigo al festival de música, y no quiere que vaya con mis amigas y…-sin poder aguantarlo Blanca empezó a llorar.

No sigas hija mía, convenceré a Carlos de que vaya, pero escúchame muy atentamente, no dejes que él te diga lo que tienes que hacer ¿entiendes? Y si sigue así lo mejor para los dos será la ruptura.-

Está bien, muchísimas gracias.- Ahora Blanca se sentía mucho mejor, se acababa de liberar de todo el agobio.

La pequeña e inocente Blanca se dirigía a su clase, le tocaba latín, puesto que le encantaba la lectura y el teatro, entonces se encontró a Carlos de frente.

¡Carlos, Carlos! ¿Has hablado con la profesora de francés?- dijo alegre Blanca.

Y sin venir a cuento Carlos le soltó un tortazo, el timbre sonó, Blanca cayó al suelo, llorando y confusa.

Así que ahora intentas que la profesora de Francés me obligue a ir, eh, pero quién te has creído que eres, no eres nadie, lo que quieres es que  me vaya y liarte con ese pringao del festival e irte con tus amigas de fiesta para emborracharte, petarda.- gruñó.

Carlos yo…- Blanca, con la voz entrecortada, estaba en shock.

Tú ahora vas a coger el móvil, a decir a ese pringao baboso que se olvide de ti y a esas amigas tan asquerosas tuyas que te dejen en paz, o te vuelvo a dar.- Enfadado, se sentía poderoso.

Blanca tomó aire, respiro muy lentamente y empezó a recordar lo que le había la dicho la profesora y toda esa gente que últimamente no paraba de ir a darles charlas sobre la violencia de género y con todas las fuerzas que logró reunir grito:

QUE SEPAS, QUE TÚ A MÍ, CARLOS, NUNCA MÁS ME VAS A DECIR LO QUE TENGO QUE HACER, PORQUE DESDE AHORA, TÚ, YA NO ERES NI UN CONOCIDO PARA MÍ- La gente empezaba a salir de las clases alborotada. – Y RESULTA QUE LO QUE ESTÁS HACIENDO ES VIOLENCIA DE GÉNERO, PERO QUE NO ME VAS A HUMILLAR MÁS, NI A CONTROLAR EL MÓVIL, NI A TOCAR SI QUIERA, ASÍ QUE AHORA MISMO TE PUEDES IR POR DÓNDE HAS VENIDO Y NO VOLVER JAMÁS.- Blanca se sentía orgullosa, a pesar del montón de gente que se había reunido para oírlos, entre ellos, la profesora de francés y la chica que a la hora siguiente les iba a dar una charla sobre eso mismo.

Todos, absolutamente todos, hasta el conserje que por allí pasaba, empezaron a aplaudir, habían presenciado un momento de superación en la mujer, en este caso Blanca, que con mucho coraje se había defendido ante un hombre, egoísta y controlador.

A partir de ese día Blanca se asoció con una organización en contra de la violencia de género para ir a dar charlas sobre su propia experiencia y hacer entender, a chicos de su edad, que la violencia de género ya sea en pequeños o mayores, siempre está , y hay que empezar a tomar cartas en el asunto. Aunque no lo parezca ese fue el mejor día de la vida de aquella joven, que se había convertido en una madura mujer y había aprendido a valorarse a sí misma.

 


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